Y cómo en algún momento nos hemos referido a la hospitalidad de la gente en el Camino, no siempre es así. Aquí os dejamos la muestra de la falta de generosidad, sí el ingenio, del dueño de esta casa, que para que los peregrinos no se sienten en la piedra, puso este artilugio, que por ser de plástico, no permite, tampoco, apoyarse en él. Sorprendente ¿no?
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