lunes, 29 de noviembre de 2010


 El convento de Santo Domingo subraya la belleza de la sencillez, los trazos  del gótico mendicante que hacen honor a sus aspiraciones de vida simple y  a  un más que evidente arcaismo semejante al románico.

Detrás de estos muros, imaginamos adoctrinamientos que pretendían contrarrestar la influencia de los herejes con  la desviación de su interpretación del dogma católico.Imaginamos también los claustros como auténticas aulas de ciencia  y centros importantísimos de la vida de la época y nos vemos inmersas en aquella grandiosa película  " El nombre de la Rosa".
 





domingo, 28 de noviembre de 2010








El camino de las estrellas

Nos hubiera gustado caminar bajo las estrellas , seguir la Vía Láctea como brújula de antiguos peregrinos, pero el clima, ese insobornable mensajero de estaciones, dio al traste con nuestra primera intención.,de modo que la lluvia anunciada el día anterior, nos vistió de impermeable y los paraguas cumplieron la doble  función de bastones y sombrillas de agua.
En la antiquísima diócesis  de Tuy, encaminamos nuestros primeros  pasos desde la catedral de Santa María, previo sellado de credenciales, y encaramos  calles de antiguos granitos, imaginando laberintos de voces lejanas, ecos de cantos gregorianos escondidos en  las fisuras de las ventanas del convento de las Encerradas. Olfateamos los humos que  las chimeneas  desprendían  al romper el día y  seguimos por  angostos pasadizos  con restos de orines en las esquinas y     oscenos  graffiti   pintados  en las paredes como reclamo de un tiempo que ya  no les pertenece.
El trazado de las calles de esta parte de la villa, serpentea hasta la ribera del río Miño que baja majestuoso a nuestros pies, regalándonos sonidos del agua  y aromas de fangos y líquenes húmedos. La  incalculable riqueza de este paisaje es un regalo para los sentidos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El paraguas de las gotitas de colores( para Nanook de su Buba Isabel )





En el  bello municipio de Teo,  a donde llegué una vez  con mi papá haciendo el camino de Santiago, hay una Fraga de bosque  en la parada de Francos,  donde por primera vez,  fui testigo de   la magia de los colores, de la intensidad de un chaparrón y del alivio que  viene  después cuando deja de llover.
En aquel lugar de ritos ancestrales mi papá me habló de  la redondez de la tierra que gira y gira y de  los aromas de las hojas  húmedas  y  de los frutos silvestres que  suben a tu nariz  como  esencias encerradas en cajitas de madera que los gnomos del bosque dejan salir   para perfumar sus casas. El olor a leña quemada salía de las chimeneas y serpenteaba en el aire  trazando caminos de algodón que desaparecían de la vista cuando dejábamos atrás las pequeñas aldeas .
En la Fraga de Teo, todo es como si  desde lejanos tiempos,  la vida allí, fuera siempre la misma, nada hubiera cambiado y los árboles  se alzaran generosos para dejar que los mayores y los niños  se cobijaran bajo sus ramas  y jugaran a   la rueda , rueda,   del pan y  la canela. Las celebraciones del Magosto habían dejado las huellas de las castañas  y de repente sentí que mis tripas hacían el ruido del vacío, y cogí algunas que había en el suelo. No es fácil pelar castañas así es que mi papá , que es muy bueno , me ayudó a hacerlo.
Y mientras seguíamos por los senderos y comíamos castañas,  descubrí que el color blanco puede volverse azul y verde y amarillo y rojo y de todos los colores con el solo  contacto del agua  de la lluvia . Sí sí , como lo oís , el blanco se transforma en un arco iris. 
Mi papá me  había comprado un  paraguas antes de empezar el camino porque la mujer del tiempo había anunciado en la TV que las lluvias de otoño nos acompañarían todo el fin  de semana.
El  paraguas, que  era  negro con gotitas blancas , bailaba al son de la música del agua que bajaba de lo alto de las nubes y se deslizaba  como yo lo hago en el   tobogán  del patio del colegio.
 
 Caminamos leguas y leguas y más leguas, pasando por bellas aldeas y hermosos prados que nos saludaban  con la luz de la mañana , del mediodía y del atardecer y nos regalaban ramos de colores del otoño que colgaban de los árboles y de las viñas o de las enredaderas de los muros de las corredoiras.
 
                                                  Subimos montes, bajamos senderos, seguimos los bordes de los arroyos y de los ríos y  nos hicimos amigos de los pequeños  animales que salían de sus madrigueras o de las ramas de los arbustos corriendo o volando a toda velocidad para darnos la bienvenida.

Durante algún tiempo las nubes nos acompañaron  y caminaron  tan rápidas como  las impulsaba el viento, hasta que cansadas de correr,  se quedaron quietas encima de nosotros y dejaron caer las primeras gotas que nos obligó a abrir el paraguas que también hacía de bastón  para caminar.

 Cuando llegamos a la Fraga ,la lluvia se   enfadó muchísimo   y   cayó desde lo alto del cielo  como si fuera una   catarata  así es que nos   refugiamos bajo el porche de una casita de aldea.  Fue en ese momento cuando pude ver con mis propios ojos que las gotas blancas de mi paraguas se habían vuelto de todos los colores.
 



Milagro papá !!! Dije. Las gotas eran blancas y se han hecho de colores!!!!!!
Mi papá me contó que la magia del bosque cambia el color blanco cuando la lluvia y el sol  se filtra entre las hojas de los árboles;  " el arco iris  que brilla en lo alto, gotea su tinte  sobre los paraguas de los niños y les regala la música del agua de lluvia  para que bailen a su ritmo y hagan así el camino más alegre de todos los caminos ".
Nunca había visto nada parecido y desde ahora voy a dibujar el arco iris en la ventana de mi habitación  para ver si también la pared se vuelve de todos los colores como mi paraguas cuando se moja.
                                                        




lunes, 8 de noviembre de 2010

Los andares y los días

"Bajo el mismo cielo" pretende dar a conocer los andares y las experiencias  humanas de dos recientes amigas que se adentraron en los caminos de la Galicia mágica para iniciar, primero, el camino de Santiago por su vertiente portuguesa, y explorar otros itinerarios de esta maravillosa tierra que nos deja absortas con la belleza de sus muy variados paisajes. Como el camino ya ha comenzado, os dejaremos en breve un cuento que nace de la magia de la lluvia y del amor a los niños .También os regalaremos narraciones de las  aventuras que a cada paso  viviremos para compartirlas con todo aquel que ame estos lugares o desee conocerlos.