viernes, 11 de febrero de 2011

 Un alto en el camino nos devuelve la fuerza perdida , nos regala los colores  de cada espacio recorrido, los matices y el murmullo del otoño al empezar el día.
En el lugar de Teo, la natureleza nos regaló este sendero de chopos que se alzaban en línea hacia el cielo, anunciando la proximidad  del agua.Después seguimos el andar con los pies en tierra,  los ojos llenos de belleza , que es un instante sostenido de la mirada, una imagen que nos devuelve lo que realmente somos, el modo  con el que configuramos   el mundo.
Los vínculos del paisaje  con la memoria de las caminantes , son ya un patrimonio universal que aquí os dejamos con la esperanza de abrir un sendero en la imaginación  que os permita viajar con nosotras.Y mientras lo haceis, escuchad cualquiera de las músicas de los videos que ,aunque de momento no son nuestros, harán el viaje más placentero.

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