Un alto en el camino nos devuelve la fuerza perdida , nos regala los colores de cada espacio recorrido, los matices y el murmullo del otoño al empezar el día.
En el lugar de Teo, la natureleza nos regaló este sendero de chopos que se alzaban en línea hacia el cielo, anunciando la proximidad del agua.Después seguimos el andar con los pies en tierra, los ojos llenos de belleza , que es un instante sostenido de la mirada, una imagen que nos devuelve lo que realmente somos, el modo con el que configuramos el mundo.
Los vínculos del paisaje con la memoria de las caminantes , son ya un patrimonio universal que aquí os dejamos con la esperanza de abrir un sendero en la imaginación que os permita viajar con nosotras.Y mientras lo haceis, escuchad cualquiera de las músicas de los videos que ,aunque de momento no son nuestros, harán el viaje más placentero.
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