Este blog pretende ser una ventana al mundo de las experiencias de dos amigas que iniciaron a pie una aventura por los caminos de la Galicia mágica.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Los empedrados de las calles de Tuy , entroncan con la más genuina tradición de las ciudades gallegas. Los adoquines, que antaño eran labrados por canteros locales o portugueses, trazan ante nuestros ojos una estela de nostalgia que se desliza por los peldaños de la memoria y nos lleva al lugar de la infancia cuando veníamos a comer a una taberna, todavía existente, llamada O Cabalo Furado ( a mi padre le hacía mucha gracia imaginarse un caballo perforado). Aún recuerdo los pantagruélicos cocidos que desmesuradas mujeres de carnes prietas, sacaban de las ollas , cortando con sus propias manos los inmensos zancos de pollo, la carne de vaca , los chorizos de Lalín , las verduras de sus propias huertas.... Aquella inmensidad aderezada con infinitos aromas expandidos en el aire, nos hacía la espera un calvario que solo mi padre aliviaba al pedir una cunca de vino tinto que engañaba nuestros estómagos y nos ponía a la altura de un festejo.Siempre que paso por este lugar la "saudade" se apodera de mi y me zambulle en un mar de vivencias que aún perviven en mi corazón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Ahora vuelve a recuperarse esa tradición del empedrado y muchos canteros portugueses vienen a Galicia contratados.Me encantan las calles empedradas
ResponderEliminar